• 5 octubre, 2016

Email Marketing: prácticas inapropiadas que molestan a los clientes

Tiempo de lectura: 3 minutos

Sin duda, el email marketing es uno de los canales más poderosos para comunicarnos con nuestros clientes, sin embargo, hay días en los que les resulta imposible mirar todos los correos pendientes, por lo que muchos correos terminan en la papelera de reciclaje o marcados como SPAM.

En este sentido, es importante que, cuando enviamos un email, este sea útil y apropiado para evitar estos inconvenientes. Seguramente, en todas nuestras campañas de email marketing ponemos un gran esfuerzo e invertimos una gran cantidad de dinero, por lo que es mejor optimizar esta estrategia y mejorarla.

Con la finalidad de no abrumar al usuario con prácticas molestas e invasivas, veamos cuáles son estas prácticas y cómo evitar que nuestros correos terminen siendo ignorados.

emailmarketing

1- Mails sobre poco y nada
La brevedad y claridad importa ahora más que nunca. Hay que evitar enviar correos largos, que no son directos y en los que no se entiende para qué se envían. Un mail así de seguro que es tiempo y dinero perdido para nuestra empresa; y el tiempo perdido para nuestro cliente, quien quizás no vuelva a abrir otro de nuestros mails si para el próximo envío recuerda este episodio.

2- Estimado << insert_name>>
“Estimado <>,” fue durante mucho tiempo una salida elegante para “personalizar” los correos y que el remitente no se sienta uno más del montón. Sin embargo, en la actualidad, recibir un mail así es sentirse uno más de la lista de envíos de email marketing.

3. Envíos masivos sin segmentación
Atrás han quedado los días en los que una talla única para todos se puede enviar por correo electrónico. La elaboración de un solo mensaje, esperando que encaje con las múltiples personalidades de nuestros clientes, ya no funciona. Hay pocas cosas más molestas que recibir un correo electrónico del que no nos interesa absolutamente nada. El resultado son mails que no se abren o que se eliminan sin ser abiertos.

4- No hay una clara Llamada a la acción (CTA, Call to action, en inglés)
En una época de poca atención y escaso tiempo, es vital insertar en el mail una llamada a la acción que sea fácil de ver y fácil de entender. Los clientes no deben preguntarse qué es lo que queremos que haga. Nuestro mensaje debe ser claro y conciso para lograr que los clientes realicen la acción que esperamos. Con un CTA efectivo, se logra un mayor CTR y una mayor participación e involucramiento del cliente.

5- Olvidar que el Asunto del mail es TODO
Como decíamos al comienzo, la mayoría de las personas reciben muchos mails al día. También, reciben todo tipo de estímulos en redes sociales y en medios no digitales. Por eso, tenemos que lograr llamar su atención. Quizás tenemos un hermoso diseño, una promoción genial y una segmentación bien realizada, pero nuestro asunto no llama la atención. Y todo nuestro trabajo se va a la Papelera. El asunto del mail no debe ser muy largo, pero sí preciso y con las palabras clave justas para que los clientes lo abran.

6- La falta de la información de contacto
Debería ser una obviedad, pero muchas veces olvidamos poner nuestra información de contacto al pie del mail. La firma del correo electrónico no sólo le dice al destinatario que el correo electrónico es nuestro, también puede ayudar a restablecer la relación con los clientes y a promocionar nuestra marca. Se recomienda incluir el teléfono, dirección, y los usuarios las cuentas en redes sociales.

7- Momento irrelevante
Nunca mejor dicho… en el momento justo en el lugar indicado. Esta frase que hemos escuhado alguna vez bien puede aplicarse al email marketing. El momento de enviar un mail es tan importante como el contenido del correo. Nada más molesto que recibir un mail con promociones de zapatillas cuando acabamos de realizar una compra de… zapatillas.

Un plus: esta mala práctica no es algo que moleste a los usuarios en particular, pero es un mal hábito que nos parece importante incluir.
No mirar las estadísticas
Numeroros estudios indican que menos del 30% de las empresas miran las métricas de una campaña para evaluar la efectividad de correo electrónico. Sin métricas no podemos saber quiénes abrieron el mail, cuándo, desde qué dispositivo ni cuál es el retorno de nuestra inversión y trabajo en ese envío masivo. Conocer cómo reaccionan las personas cuando reciben un mail es importante para ver cuán eficiente es y para poder realizar los cambios que se consideren necesarios para mejorar las estadísticas y lograr los objetivos propuestos.

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